viernes, 24 de junio de 2016

Una opinión tonta... como otra cualquiera...


Urbanización 'Gran Alacant', Santa Pola, Alicante, España. Un reducto británico que en breve solicitará la realización de un referéndum para votar su anexión a Gibraltar.  

Un verano cualquiera, sala de espera del Consultorio Médico Local (Sanidad Pública). La mitad de los pacientes allí sentados son ciudadanos británicos jubilados esperando a ser atendidos por su médico. No hablan ni una palabra de español. Bueno, venga, no seamos maniqueos, probablemente saben decir 'hola' y 'adiós' y, si me apuras, como el del chiste, 'a ti te parió una madre'. Podríamos alegar que es cuestión de edad, que a los setenta y pico quién es el listo que se pone a aprender una segunda lengua, con lo complicadas que son las conjugaciones verbales de la lengua cervantina y esa manía nuestra de diferenciar entre 'ser' y 'estar' o lo intrincado que es eso del género léxico. Como dice mi esposo, que por qué la 'mesa' es 'mesa' y no 'meso' si no tiene vagina.

Pero me temo que es algo más profundo, más ligado quizás a un sentimiento de superioridad imperialista que tal vez se transmita genéticamente y que, entre otras tantas sinrazones, obligó a los británicos (es lo que tiene la genética) a aferrarse a la India hasta 1947 (en pleno siglo dieci...veinte... como dirían Les Luthiers). 

Un estudio de la Universidad de Harvard publicado en el 'American Journal of Medicine' concluyó que el gen Zx-519, comúnmente conocido como 'el gen de Felipe II', aparece sólo en un 10% de la población española y se transmite de manera recesiva, mientras que 'el gen del rey Jorge' se ha hallado en la cadena de ADN mitocondrial de más del 51% de los británicos.

En el libro de 5º de Primaria de mi hija dice: "El Mercado Común nace de la voluntad de una Europa unidad después de la Segunda Guerra Mundial, basándose en la idea de que países que tienen vínculos económicos son menos proclives a enfrentarse en conflictos militares." Pero, de nuevo, el ser humano parece ser el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra...

Es una vergüenza que se publiquen imágenes en Facebook bajo el titular de 'refugiados Sirios rechazando comida ofrecida por católicos. Comparte si te indigna.' Es una vergüenza ver las declaraciones de Trump sobre la masacre de Orlando, asegurando que si hubiera habido más personas con armas que, en aquel momento, hubieran disparado a ese 'hijo de puta' entre los ojos eso no hubiera pasado. Y más vergonzosa la horda de americanos ignorantes y vigilantes de su identidad patria aplaudiendo tales afirmaciones cuando los nativos americanos son un 0'8% de la población de Estados Unidos. Es una vergüenza ver las declaraciones de los votantes del PP diciendo que los casos de corrupción en su partido son una minoría insignificante. Es penoso que la gente no lea, no se informe, no tenga la más mínima dosis de espíritu crítico.  Que el odio, el miedo y la ignorancia sean usados por políticos mediocres de mucha o poca monta para manipular a la ciudadanía, y que la ciudadanía lo permita.

Creo en el derecho a la educación y a la sanidad. Al librepensamiento. A la 'multiculturalidad' y 'multiracialidad'. Creo en la empatía y en la ayuda al prójimo. Creo en un mundo de todos con recursos para todos. Creo en la cultura como la mejor de las armas. Y creo que la próxima vez, en lugar de a Londresm, me iré al Lago Ness.

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